Un pozo profundo bien construido puede durar más de 30 años, pero no es un sistema que se olvida. Filtros que se incrustan, bombas que se desgastan y niveles que cambian requieren atención. Estas son las señales que no debes ignorar.
1. Pérdida progresiva de caudal
Si el pozo entrega cada vez menos agua, lo más probable es que los filtros estén incrustados con carbonatos, hierro o biofilm. Una limpieza con cepillado, aire comprimido y tratamiento químico suele recuperar el rendimiento original.
2. Agua turbia o con arena
Indica arrastre de finos: puede ser un empaque de gravilla deficiente, filtros dañados o bombeo por sobre la capacidad del pozo. Revisamos con cámara de inspección para diagnosticar.
3. Olor, sabor metálico o manchas
Hierro y manganeso son frecuentes en acuíferos del Biobío. Además de un análisis de agua, puede requerir un sistema de filtración en superficie.
4. La bomba parte y se detiene constantemente
El “ciclado” daña el motor. Causas típicas: presostato desajustado, estanque hidroneumático sin aire o nivel de agua que baja hasta la bomba.
5. Ruidos o vibraciones
Rodamientos gastados, impulsores obstruidos o desalineación de la cañería de impulsión. Actuar rápido evita cambiar la bomba completa.
6. Cuenta de luz más alta de lo habitual
Una bomba que trabaja forzada consume más. Es una de las señales más tempranas de incrustación de filtros o desgaste hidráulico.
7. Descenso del nivel estático
Si el nivel de agua en reposo baja año a año, el acuífero puede estar sobreexplotado en tu sector. Ajustar el régimen de bombeo protege tu inversión.
Plan de mantención preventiva recomendado
| Frecuencia | Actividad |
|---|---|
| Mensual | Revisión visual de tablero, presión y fugas |
| Anual | Análisis físico-químico y bacteriológico del agua |
| Cada 2 años | Medición de niveles y prueba de caudal |
| Cada 3–5 años | Extracción de bomba, inspección con cámara y limpieza de filtros |
¿Tu pozo muestra alguna de estas señales? Solicita una visita de diagnóstico en Concepción, Los Ángeles o Chillán.